Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 9: Alcances del Pacifismo

MUCHA GENTE CONOCE la sencilla ley espiritual de que el mal únicamente puede ser vencido con el bien. Los pacifistas no sólo lo saben, también tratan de vivirlo. En su intento de vivirlo, rehusan usar la violencia física y desaprueban su uso. A quienes se oponen a la guerra pero que podrían emplear la violencia física en su vida personal, yo les llamaría resistidores de guerra pero no pacifistas. A quienes usan el método no-violento solamente porque creen que es el método más efectivo los llamaría resistidores no-violentos pero no pacifistas. Los pacifistas emplean la vía no-violenta porque creen que es la manera correcta y bajo ninguna circunstancia emplearían ni aprobarían el uso de cualquier otra vía.

La naturaleza animal piensa en términos de usar 'la ley de la selva del ojo por ojo y diente por diente' para eliminar toda oposición. Pero esta ley no soluciona los problemas de los humanos; únicamente puede posponer las soluciones, y a la larga empeora las cosas.

Algunas naciones, aun cuando estén usando la ley de la selva en sus tratos con otras naciones - mientras están en guerra - reconocen que los pacifistas no pueden actuar de esa manera y los exoneran del servicio militar. En su lugar, por lo común, o hacen su servicio en forma no-militar o pasan el tiempo en prisión. Se les llama con frecuencia objetores de conciencia. Hay, por supuesto, muy pocos objetores de conciencia porque muy pocas personas han alcanzado suficiente despertar interior a tan temprana edad.

Cuando hablo de alcances del pacifismo, reconozco que estoy hablando justamente con los compañeros pacifistas, un grupo muy reducido en cualquier sociedad moderna. Con este pequeño grupo, un grupo que admiro y respeto mucho, me gustaría comentar las tres ampliaciones del pacifismo que yo me he impuesto.

He extendido mi pacifismo para incluir no usar la violencia psicológica tanto como no usar la violencia física. Por eso ya no me enojo. No sólo no digo palabras de enojo, ¡ni siquiera tengo pensamientos de enojo! Si alguien me hace alguna cosa poco amable, solamente siento compasión en vez de resentimiento. Incluso a los que causan sufrimiento los miro con profunda compasión, sabiendo la cosecha de pesar que está reservada para ellos. Si hubiese quienes me odiaran, los amaría a cambio, al saber que el odio sólo puede ser vencido con amor, y al saber que existe el bien en todos los seres humanos, el cual puede alcanzarse por la vía del amor. Quienes usan el método no-violento sin amor pueden tener dificultades. Si forzas a la gente a hacer cosas a tu manera sin ayudar a que se transformen, el problema no está realmente solucionado. Si puedes recordar que no estamos realmente separados los unos de los otros, puede aumentar tu deseo de transformar en lugar de atenuar. Y ampliar tu pacifismo para incluir no usar la violencia psicológica tanto como no usar la violencia física.

Yo no recomendaría la desobediencia civil excepto como un último recurso. En general, la gente puede lograr mucho más fuera de la cárcel que lo que puede lograr detrás de los barrotes. Tampoco alentaría ninguna acción amenazante que abogara por la violencia psicológica como una solución para resolver problemas. Lo que se hace a una sola persona nos afecta a todos.

He ampliado mi pacifismo para incluir no pagar por la guerra tanto como no participar en ella. Por tanto, con conocimiento de causa, ya no pago impuestos federales. Por más de cuarenta y tres años he vivido bajo el nivel de ingreso sujeto a impuestos. Admito, por supuesto, que hay una segunda razón para ello: No puedo aceptar más de lo que necesito mientras otros en el mundo tengan menos de lo que necesitan. Desde luego que nunca he pagado impuestos sobre licor o tabaco porque nunca he consumido estos artículos, tampoco pago el impuesto de lujo porque no uso artículos de lujo, y no pago el impuesto sobre entretenimiento porque no soy cliente de las diversiones.

Ahora bien, el gobierno federal puede estar respaldando algunas de las cosas que aprobamos, pero desafortunadamente, en la actualidad no es posible pagar por ellas y no por la guerra. Un pacifista diría que no, si el gobierno federal le dijera, "Si pasas la mitad de tu tiempo en las actividades de guerra puedes pasar la otra mitad de tu tiempo en buenas obras". Aún hay pacifistas que contestan que sí cuando se trata de dinero en lugar de tiempo. Soy consciente de que los seres humanos tendemos a ser inconsistentes de una u otra manera, pero considerando que siento que debo ser tan consistente como sé serlo, he extendido mi pacifismo para incluir no pagar por la guerra tanto como no participar en ella.

He ampliado mi pacifismo para incluir no dañar a las criaturas tanto como no dañar a los seres humanos. Por eso en muchos años no he comido carne - de vaca, puerco, animales de caza, pescado. Tampoco uso pieles o plumas, cuero o hueso. Soy consciente de que algunas personas son vegetarianas meramente por razones de salud y que no necesariamente se oponen a la guerra. Algunas personas pueden pasar por alto comer carne, pero yo no. No ambiciono la carne de animal más de lo que la persona promedio ambiciona la carne humana. Pienso que la mayoría de los pacifistas - de hecho, la mayoría de los seres humanos modernos - no comerían carne si tuvieran que matar a las criaturas ellos mismos. Creo que si visitaras un matadero, ello podría alentarte a extender tu pacifismo para incluir no dañar a las criaturas tanto como no dañar a los seres humanos.

Hay un despertar que está teniendo lugar hoy en día que podría muy bien desplegarse en un nuevo renacimiento. Tal vez el deseo de sobrevivir nos está empujando en esta dirección . . . quizás sea la comprensión de que algo debe hacerse con nuestros aprietos actuales lo que nos motiva. Grupos que tradicionalmente han empleado la violencia, están hablando de la resistencia no-violenta. Gente que ha participado con entusiasmo en actividades de guerra, está volviéndose opuesta a la guerra. Un número siempre en aumento de personas están volviéndose pacifistas. Estoy, por tanto, esperando que los pacifistas también avancen, y establezcan algunas ampliaciones en su pacifismo.

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Las siguientes citas eran de las pocas notas que Peregrina de Paz llevaba en los bolsillos de la túnica:

General Omar Bradley: "Las guerras pueden prevenirse justo tan certeramente como pueden provocarse, y nosotros, los que fallamos en prevenirlas, debemos compartir la culpa por la muerte".

General Douglas MacArthur: "He conocido la guerra como pocos hombres que viven hoy en día la conocen. Su misma destructividad en ambos, amigo y enemigo, ha representado su inutilidad como un medio para arreglar disputas internacionales".

Papa Juan XXIII: "Si las autoridades civiles legislan a favor o alientan cualquier cosa que sea contraria a la voluntad de Dios, ni las leyes hechas ni las autorizaciones concedidas pueden ratificarse por las conciencias de los ciudadanos, ya que Dios tiene más derecho de ser obedecido que los hombres".

Dwight D. Eisenhower: "Cada arma de fuego que se fabrique, cada buque de guerra botado, cada cohete lanzado, significa al final de cuentas un robo a quienes tienen hambre y no son alimentados, a quienes tienen frío y no son arropados". Hablando "como alguien que ha sido testigo del horror y la persistente tristeza de la guerra - como alguien que sabe que otra guerra podría destruir totalmente esta civilización", él nos prevenía en contra del complejo industrial-militar.

John F. Kennedy: "La humanidad debe poner fin a la guerra o la guerra pondrá fin a la humanidad . . . La guerra existirá hasta ese lejano día en que el objetor de conciencia goce de la misma reputación y prestigio que el guerrero tiene hoy en día".

Lyndon B. Johnson: "Las armas de fuego y las bombas, los cohetes y los buques de guerra, todos son símbolos de fracaso humano".

Papa Juan Pablo II: "Al frente de la calamidad hecha por el hombre que cada guerra representa, uno debe afirmar y reafirmar, una y otra vez, que la promoción de la guerra no es inevitable ni inalterable. La humanidad no está destinada a la auto-destrucción. El choque de ideologías, aspiraciones y necesidades puede y debe ser moderado y solucionado por medios distintos de la guerra y la violencia".

Herman Goering, en los Juicios de Nuremburg: "Bueno, por supuesto que la gente no quiere la guerra. ¿Por qué algún pobre patán de una granja querría arriesgar su vida en una guerra cuando lo mejor que puede obtener de ella es regresar de una pieza a su granja? Naturalmente que la gente común no quiere la guerra: ni en Rusia, ni en Inglaterra, y a ese respecto ni en Alemania. Eso se entiende. Al fin y al cabo, son los líderes de un país los que determinan la política, y es siempre una simple cuestión de influir en la gente, ya sea que se trate de una democracia, una dictadura fascista, un parlamento o una dictadura comunista. Con o sin voz, la gente siempre puede ser conducida por las órdenes de los dirigentes. Eso es fácil. Todo lo que tiene que hacerse es decirles que están siendo atacados, y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por exponer al país al peligro. Funciona igual en cualquier país".

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Nunca he conocido a alguien que construyera un refugio antiaéreo y se sintiera protegido por él. Nunca he conocido a un militar moderno que no reconozca que la victoria militar es un concepto que se volvió obsoleto con la llegada de la era nuclear, y la mayoría de los civiles también se dan cuenta de esto. La prudencia demanda que dejemos de prepararnos para emprender una guerra que podría eliminar a la humanidad - y empecemos a prepararnos para eliminar las semillas de la guerra.


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